Restaurante Mantúa

Hostelería
Jerez de la Frontera, Cádiz. 2017

La propuesta de poder diseñar el primer restaurante gastronómico de Jerez por parte del chef Israel Ramos fue un gran reto. La propiedad sabía lo que quería, un espacio atractivo pero sosegado que dejara el protagonismo a la cocina y al maridaje. Con más de 200 referencias diferentes los vinos de Jerez serían el tema principal del proyecto.

Todo el local es organizado en bandas tal y como lo hacen los viñedos. Estas bandas se hacen visibles en los techos y las paredes, en los mismos se alternan diferencias de altura y con pintura mate y satinada en color blanco. Una textura terrosa con efecto rastrelado cubre algunas paredes marcando los cambios de altura del techo. Su color recuerda la tierra albariza de los campos que rodean Jerez. Unos paneles de chapa de acero plegada, sutilmente iluminados, aportan contemporaneidad y movimiento a la sala, creando una atmósfera especial.

La iluminación indirecta refuerza la dirección principal de la sala. Unos proyectores de gran apertura establecen la iluminación general del espacio mientras que otros de un ángulo menor se centra sobre cada mesa. Las paredes albarizas se iluminan desde su base  mientras que los paneles lo hacen desde su línea superior.

El exterior de este restaurante gastronómico es voluntariamente hermético y sobrio. Limitándose tan sólo a una composición siguiendo el ritmo dado por el mármol blanco y cemento monocapa gris, de este edificio de la Plaza Aladro. Algunos elemento de los paneles del interior salen a la fachada para romper la unidad de la apertura de la gran ventana de la sala.

 

Dirección creativa: Estudio EEBA.
Responsable: Pedro Asencio.
Colaboradores: Jesús Villarubia, diseño de mobiliario.

Superficie: 190 m².
Cliente: Restaurante Mantúa.
Encargo: Creación de concepto de diseño y proyecto de interiorismo.

Fotografía: Javier Reina

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